La costumbre de recorrer esta estación fué decayendo poco á poco; y aunque las cruces permanecían en medio del camino, eran pocos los que ante ellas rezaban y tenían la devoción de azotarse las carnes.
Á mediados del siglo XVIII empezaron á concurrir muchas gentes á los alrededores del monumento levantado por D. Diego Merlo; pero ya no era con fines tan santos, pues iban á celebrar alegres giras y campestres bailes, en los cuales corría con abundancia el vino y se promovían á menudo escándalos y riñas, que terminaban de manera bien lamentable.
En el presente siglo se han llevado á cabo algunas obras en la Cruz del Campo; pero la más notable es la que se verificó en 1882. Entonces se restauró el monumento, y actualmente se encuentra en el mejor estado de conservación, habiéndose colocado en derredor una sencilla verja para evitar que el público suba á las gradas que se alzan en el centro de los cuatro pilares.
Desde la Cruz del Campo se divisa un hermoso panorama, que difícilmente resistiríamos á describir; gran parte de la ciudad se presenta á nuestros ojos, y sobre aquella multitud apiñada de azoteas, tejados torres y campanarios se alza la Giralda, el más preciado de nuestros monumentos históricos.
En los alrededores de la Cruz del Campo han tenido lugar algunos sucesos curiosos de nuestra historia moderna, entre los que sólo recordaremos los recibimientos hechos por el Cabildo de Sevilla, al rey José en 1810, y á Fernando VII en el memorable año de 1823.
XVIII
COLÓN EN SEVILLA
«Es América... sí, logré mi intento, grita el piloto audaz, y en voz sonora exclaman cielo, tierra y mar profundo. ¡Viva Colón, descubridor de un mundo!»
El Duque de Rivas.
La capital de Andalucía es una de las poblaciones que con más razón está en el deber de honrar la memoria del insigne navegante que, oscuro y pobre, llegó á España para llevar á cabo uno de los hechos más grandiosos que la historia de la humanidad en sus anales registra.
Cuatrocientos años se han cumplido del descubrimiento del Nuevo Mundo; y si todos los pueblos celebraron festejos para solemnizar dignamente esta fecha inolvidable, ¿cómo había de permanecer Sevilla indiferente en tal ocasión, si ella albergó en su recinto al genovés ilustre, alentó el gigantesco proyecto, construyó la escuadra para el segundo viaje, fué el centro para el arreglo de los negocios de Indias, y guardó durante largos años en el monasterio de Las Cuevas los restos de Colón y de su hijo don Diego?