Entre sus lienzos más notables mencionaremos su Juicio final, sus pasajes de la Historia de Ícaro, Dédalo, su San Miguel, y los que existen en las iglesias de Brenes y Alcalá de Guadaira.
Falleció Pacheco en Sevilla el año 1654. Juan de la Cueva, Lope de Vega y otros de sus coetáneos le dedicaron sentidos elogios, y la posteridad, que le admira, rendirá siempre tributo á su genio y sabiduría.
XXXIX
EL SERMÓN DE LAS MANCEBÍAS
«¿... Qué te vale tu lindeza? ocasiones de tristeza: tu beldad y hermosura, para ser mal empleada: más te valiera ser fea...»
C. de Castillejo.
La calle de la Laguna, que por sus hermosos edificios, su esmerada limpieza y su rectitud y anchura es una de las mejores calles de nuestra ciudad, edificóse á mediados del siglo XVII en el lugar donde desde muy antiguo tuvieron sus viviendas las mozas del partido, que se hallaban entonces separadas del resto de la población en aquel barrio, conocido con el nombre de barrio de las Mancebías.
Formábanlo éste multitud de casuchas desiguales y de horrible aspecto, y para entrar en él había que traspasar un arquillo situado al final de la calle de Atocha.
En aquel barrio existía una laguna de pestilentes aguas, que allí afluían de diversos sitios, y á esto se debió que la calle tomase el nombre que aún lleva.
Muy crecido era á la verdad el número de las distraídas mozas que en las mancebías habitaban, y, á fin de tenerlas á raya, el Ayuntamiento costeaba un personal bastante numeroso que de continuo las vigilase y examinara, dando también con frecuencia sabias órdenes encaminadas á contener los excesos y abusos de aquellas mujeres que por tan malos caminos iban.
No satisfecho con esto, y á fin de atraer á las ninfas por la mejor senda, el Cabildo nombraba un alguacil que las llevaba los domingos á oir misa, haciéndolas confesar y comulgar en la iglesia de San Francisco cuando era llegado el tiempo de Cuaresma; y por si aún no era suficiente, todos los años se celebraba en la misma mancebía una función religiosa, acerca de la cual hemos leído detalles muy curiosos y que tal vez desconocerán nuestros lectores.