Hizo también preciosos niños, muchos de los cuales se conservan todavía y se distinguen al momento de todos los que en aquella época se construyeron.

Juan Martínez Montañés falleció á principios del año 1649 en una humilde casa de la calle llamada entonces Cruz de la Parra, siendo causada su muerte por la cruel epidemia llamada peste levantina, que tan horrorosos estragos causó en Sevilla.

El cadáver del insigne artista fué enterrado en una ancha fosa que por entonces se hizo á la salida de la Puerta Real, confundiéndose sus huesos con los de los muchos desgraciados que allí se arrojaban en los días de la epidemia.

Martínez Montañés fué casado, y tuvo varios hijos; su existencia fué modesta y oscura, sus costumbres intachables y su mano estuvo siempre pródiga en socorrer á cuantos pobres llegaban á su puerta.

Para terminar, citaré un detalle que no es muy conocido: en 1636 pasó á Madrid para hacer el modelo de la estatua ecuestre de Felipe IV por el retrato que pintó Velázquez, y cuyo modelo se envió al florentino Tacca, y en 1648 aún no le había sido posible cobrar en completo el dinero en que se estipuló su trabajo.

XLIII
LOS ESCLAVOS NEGROS

«¿No será menos amargo el pesar que su tormento? un hondo arrepentimiento finará con el morir.»

J. Balmes.

Hay en el barrio de San Bartolomé una calle de corta extensión, que se llamó en lo antiguo calle de la Rosa y hoy se conoce con el nombre de Armenta, y en cuya calle aún se conserva un edificio donde ocurrió el trágico suceso que vamos á narrar, teniendo presentes cuantas noticias hemos podido recoger al efecto.

Hacia los últimos años del siglo XVI habitaban en esta casa dos hermanos de distinto sexo, de linajuda familia, de posición bastante desahogada y muy estimados en Sevilla, pues frecuentaban el trato de la gente más distinguida de la ciudad.