LII
EL COLEGIO DE SAN TELMO

«Dignos son de la residencia de un príncipe los jardines, el parque y el palacio de San Telmo.»

J. Guichot.

En las afueras de la extinguida puerta de Jerez, y hacia la orilla del río, se alza un magnífico palacio que sirve de habitual residencia á una Infanta de España tan virtuosa como estimada del pueblo de Sevilla.

Este edificio, que ocupa una amplia extensión de terreno, es de los más hermosos que existen en la capital, no sólo por la posición en que se encuentra situado, sinó por el lujo de sus salones y sus comodidades y desahogo.

En él estuvo el Colegio de San Telmo, de cuya historia vamos á hacer un breve extracto, que no hará mal entre estas breves noticias que vamos reuniendo.

D. Fernando Colón, hijo del insigne navegante, propuso en 1539 al emperador Carlos V la fundación de un Colegio en el cual se instruyese á los niños huérfanos para destinarlos á la marinería y pilotaje.

Propuso también aquel docto y sabio bibliófilo que dicho Colegio se estableciera en lugar próximo al río, en el barrio de los Humeros y en terrenos de su propiedad, demostrando vivos deseos de que se organizara una clase especial de Matemáticas, á la cual serían llamados los mejores profesores de esta ciencia que entonces había en España, y que por cierto no eran muchos.

El loable proyecto de D. Fernando no encontró apoyo en el Emperador ni en las personas de influencia y dineros; y al morir el hijo del Almirante quedó olvidado, hasta que, cerca de dos siglos después, Carlos II ordenó la fundación del Colegio, nombrando Juez al Presidente de la Contratación, y disponiendo que lo administraran los individuos de la Universidad de Mareantes establecida en el populoso barrio de Triana desde mediados del siglo XVII.

Construyóse el edificio cerca de la puerta de Jerez, siguiendo la opinión de inteligentes alarifes, dando comienzo los trabajos en 1682 y terminándose éstos en 1733.