Siendo el jardín América del mundo.

Perla que el mar de entre su concha arranca

Al agitar sus ondas placenteras;

Garza dormida entre la espuma blanca

Del níveo cinturón de tus riberas.

Tú, que das á la brisa de los mares

Al recibir el beso de su aliento

La garzota gentil de tus palmares;

Que pareces en medio de la bruma

Al que llega á tus playas peregrinas,