Una ciudad fantástica de espumas

Que formaron jugando las ondinas.

Un jardín encantado

Sobre las aguas de la mar que domas,

Un búcaro de flores columpiado

Entre espuma y coral, perlas y aromas.

Tú que en las tardes sobre el mar derramas

Con los colores que tu ocaso viste

Otro oceano de flotantes llamas;

Tú que me das el aire que respiro