Será, tal vez, de mi laúd; muy pronto

Partiré á las regiones del olvido.

Mi juventud efímera se merma,

Y ya en su cárcel habitar no quiere

Un alma melancólica y enferma.

Antes que llegue mi postrero día

Y mi cantar se extinga con mi aliento,

¡Toma, patria, mi última poesía!

¡Ella es de mi amor el testamento!

¡Ella el Adiós que tu cantor te envía!