I
La pléyade fugaz de alas de oro
surgió de pronto en la callada alcoba,
Y mi madre me dijo:
—No te asustes,
son bellas, y se llaman mariposas.
Donde hay amor, perfumes, alegría,
besos, arrullos, esperanzas, notas...
Donde tiene su trono la inocencia,
altar el bien, la dicha sinagoga;