¡Dios le conserve á Momo esa cualidad, tan en harmonía con la gracia de su ingenio y con la espontaneidad generosa de su carácter!
Lo árido de la profesión en que por necesidad se ejercita, su desdén por el convencionalismo literario (todavía mayor que el que le inspira el convencionalismo social) y su poca ó ninguna afición á las citas de las historia y del arte, han sido causa de que algunos de sus admiradores le supongan refractario al estudio, atribuyendo los méritos de sus producciones á milagros de la ciencia infusa y á la fuerza poderosa de la vocación.
Creo que se equivocan.
No hay progreso sin estudio, y son evidentes los progresos que se van operando en la labor poética de Momo. Lo probable es que tenga muy limitado el número de sus autores preferidos, y que áun de estos pocos no se esclavice á ninguno. Diríase que su Musa es huraña de puro independiente, y que su Pegaso no admite ancas; pero eso no es decir que el poeta de La Lengua Castellana desdeñe los buenos modelos, ni huya de las verdaderas fuentes de inspiración.
Además, Momo sabe leer y lee con frecuencia en el gran libro de la realidad viviente, y de él suele sacar sin esfuerzo los mejores asuntos para sus composiciones.
Si según vive en una ciudad relativamente populosa, en cuyas alegrías y tristezas toma nuestro poeta inspiración para sus cantares, le hubiera tocado en suerte vivir, con su cultura actual, en medio de la campiña portorriqueña, de esa maravillosa orgía de luz y de colores donde la vida brota, se renueva, se esparce y se desborda en profusión incomparable de formas, tonos, perfumes y sonidos, quizás no estuviéramos esperando todavía el cantor de tan soberanas bellezas, el poeta que nos hiciese comprender y sentir el tesoro de tan amorosa, dulce y delicada poesía.
La necesidad, la curiosidad, ó ambas fuerzas reunidas, le trajeron del campo á la población, y en vez de Orfeo ha resultado Momo.
¡Séalo en hora buena!
Son ya tantos en el mundo los que nos hacen gemir, que aquél que logre aportar al acerbo común un poco de dulzura alegre y comunicativa, será verdaderamente un bienhechor de la humanidad.
Ecce Momo."