V.
Y allá iba la nave por el mar de la jofaina al embate de los vientos del balcón, desapareciendo ya sin duda en alta mar, porque apenas veíamos un punto. Un punto fijo que se mira es un imán que se pone á la atención, al sentimiento y al deseo. De tal modo pendíamos del punto, que estábamos efectivamente presenciando el alejamiento de la nave.
—Y ¿para dónde irá?... hubo una voz.
—Y ¿cómo se llamará? hubo otra voz.
—Yo quiero que se llame lo que parece.
—¿Qué parece?
—Una gaviota.
—Pues yo quiero que se llame Cuba Libre.
—¡Silencio!... El nombre de la víctima no se pronuncia en casa de los cómplices.