Yo tomaba lo que estos hombres y estas mujeres me vendían a beneficio de inventario, y ponía en cuenta corriente sus sacrificios frente a mi dinero.
Lo que significa que descubrí otra verdad que se contiene en los siguientes versos:
Pues el amor y la amistad se venden,
lo que hay que procurarse es el dinero.
Si yo hubiera sido pobre, me hubiera afanado por adquirirle, para tener un día el placer de estrechar las manos de muchos amigos y ser estrechado entre los brazos de muchas amantes.
Pero como era rico, me encontré en posición de entrar en el mundo de las afecciones por la puerta principal desde el momento en que me decidí a ser hombre de mundo.
Y tuve amigos y amantes... a docenas.
Pero comprendí que estos amigos y estas amantes no merecían ni aun los honores de la farsa.
Acabé por hastiarme y pensé en el suicidio.
El hastío es la modorra del espíritu, su condensación, su no hay más allá; su mortaja, su ataúd, su pulvis es.
Un hombre hastiado es un muerto que anda; un muerto que en vez de apestar a los vivos es apestado por ellos.