Pero para subsanar en cierto modo esta falta, quedaban íntegras más allá de las hojas rasgadas, algunas otras escritas con seguridad, y aun nos atreveremos a decir con reflexión, en estado de razón completa.
He aquí aquellas páginas:
He despertado de un largo sueño.
No sé cuánto tiempo ha durado mi sueño.
Pero ha debido de ser largo.
Me he encontrado en una prisión.
Esto es; en un pequeño aposento, cuya puerta demasiado fuerte, tiene una rejilla espesa, y al que da luz una ventana con reja que corresponde a un jardín abandonado.
En este aposento he visto algunos muebles modestos, y una cama de forma extraña, inclinada, y a lo largo de cuyas maderas hay algunas correas.
Estas correas demuestran que algunas veces ha habido necesidad de sujetar en aquel lecho, a la persona que en él durmiese.