Que he vivido muchos años, entregado a una pesadilla dolorosa y que despierto para morir.
He recobrado indudablemente la razón.
Al entrar un hombre con mi comida me ha mirado con asombro, y me ha llamado: «señor duque.»
¡Con que ha muerto mi pobre tío!
¡Con que es verdad lo que dice ese manuscrito!
¿Quién sabe?
He preguntado acerca de mí mismo, acerca de mi tío, y nada ha sabido contestarme el director del establecimiento.
Un día me trajeron aquí porque estaba enteramente loco.
Un curador, nombrado judicialmente, ha cuidado de mis bienes, porque yo no tengo parientes.
He mandado llamar a ese hombre.