¡Una mujer formada por la educación, sostenida por la virtud, por lo exquisito de su sentimiento!

Esta mujer debe de haber sido un sueño mío.

Esta mujer no ha existido.

Ha sido un hermoso sueño de primavera.

Una horrible pesadilla de verano:

¡Esa mujer!

¿Y si ella hubiese existido?

¿Si no hubiera sido el sueño de un loco sediento de amor?

¡Oh! ¡qué horrible desgracia!

He rasgado la parte más dolorosa de ese sueño o de esas memorias.