O el de un diputado de la oposición que se mete debajo del brazo una cartera;

O el de un hambriento que come en la fonda del Cisne.

(Entre paréntesis: la fonda del Cisne es de un amigo mío, y puedo recomendarle cualquiera de mis lectores, para que en un cubierto de a duro le ponga un plato más.)


Me he metido en la cama, pero no he conseguido dormirme.

La realidad huye de mí: el sueño me persigue.

Soñemos, ya que no podemos vivir.

Soñemos escribiendo.

Escribir es muy fácil, sobre todo cuando se escribe mal.

Por eso tenemos en España tantos literatos;