¿Y aquel mancebo era hijo del duque de Osuna?
Nada tiene de extraño, pues, que doña Juana de Velasco se sintiese mala al ver su aderezo sobre doña Clara; nada, pues, que esperase con tanta impaciencia á los dos jóvenes.
Tenía, á pesar de su prevención hacía ella como conspiradora, gran confianza en doña Clara; sabía cuánto era noble y pura, y en cuanto á hermosa...
Como madre, tenía lleno el corazón doña Juana con la esposa de su hijo.
Pero... se veía obligada á defenderse delante de ellos; había llegado el momento de la defensa y temblaba.
Al fin se abrió una puerta, y un maestresala dijo:
—El señor don Juan Téllez Girón y su señora esposa están en la cámara de vuecencia.
CAPÍTULO LVII
AMOR DE MADRE
Doña Juana fué allá desolada.