—No lo puedo remediar... y vos, padre, debéis comprender cuán resuelta á todo estaré cuando me he atrevido á dar este paso.

—Y además mi hijo... pero ¿con qué pretexto?...

—Las ciudades se quejan de los tributos, del abuso de los empleos; piensan acusarnos de inteligencias con los ingleses... y la reina...

—¡La reina!

—Se ha propuesto dar con vos en tierra.

—Sin embargo, yo... he cedido.

—Habéis cedido tarde... después de haberla insultado.

—Yo volveré á reducir á su majestad al estado á que estaba reducida.

—Y yo os ayudaré... yo diré al rey...

—¿Qué puedes tú decir al rey?...