El cocinero mayor le miró de una manera que quería decir:

—Yo no he tenido parte en ese crimen.

—¿Y decís... que su majestad está buena?—preguntó al cocinero mayor.

—Sí; sí, señor—contestó Montiño—; y el padre Aliaga también... acabo de hablar con él... y está bueno, y tiene buen color... y eso que el padre Aliaga almorzaba con su majestad la reina.

—¿Es decir, que no han comido de la perdiz?...

—No; no, señor... yo creo que no... pero quien puede deciros eso... es... el tío Manolillo... el bufón del rey, que fué quien me lo dijo á mí.

—¿Pero cómo se sabe que esa perdiz estaba envenenada?

—Porque ha muerto un paje que se comió lo que había quedado en los platos de la reina y del padre Aliaga.

—Pero si quedó en los platos, debieron comer...

—No, porque el tío Manolillo asustó á la reina...