—¡Vos también! ¡vos también os habéis convertido en esa voz que por todas partes me avisa!
—¡Sí... sí por cierto: yo os aviso con más interés que nadie!
—¿Pero de qué me avisáis?
—Os aviso de que... debéis mudar de amigos.
—¡De amigos!
—Porque los que os fingen amistad, os venden.
—Hablad más claro.
—Don Rodrigo...
—¡Herido!... ¡medio muerto!...
—A causa de sus traidores enredos.