—Sé que ese hombre ha muerto.

—¿Lo sabéis?

—¡A puñaladas!

—¿Pero sabéis quien le ha matado?

—¡Sí!

—¿Lo sabéis?

—Permitidme que no lo diga; su nombre...

—Os lo diré yo, porque ninguna parte tengo en su muerte.

—¿Qué decís?

—Que le ha matado el tío Manolillo, el bufón de... el rey.