El Duque de Lerma.

—Don Francisco de Sandoval y Rojas, vos sois uno de aquellos hombres de quienes dice la criatura: tienen ojos y no ven.

—Veo que os equivocáis; vos creéis que la causa de vuestra prisión en San Marcos, fueron vuestras solicitudes á doña Catalina.

—Me afirmo en lo dicho: sois ciego; yo cuando se trata de mujeres...

—Estáis por las que valen... y pretendéis por ellas ser valido.

—Valiera yo poco si tal valimiento buscara—y continuó—; yo, cuando se trata de mujeres, no solicito, tomo...

—¿De modo que...?

—No he solicitado á vuestra hija.

—¿Y qué habéis tomado de ella?—añadió con precipitación el duque.