—Un ejemplo de lo que sois.

—¡Ah! vos para conocerme...

—Os miro.

—Pero me miráis con antiparras.

—Para veros no es necesario tener muy buena vista.

—Quiero saber qué pensáis de mí.

—Mucho malo.

—Al menos no se os puede culpar de reservado.

—Reservéme poco, cuando habéis podido encerrarme.

—Os he guardado porque os estimo.