—¿No soy yo más experimentado que vos?
—Experimentado y sabio.
—Pues respetadme por mayor en edad y en saber. Contestadme, joven, y creed, suponed que os habla y os pregunta vuestro padre. Sois nuevo en la corte, y la corte es muy peligrosa. Habéis dado de bruces con palacio y para vos se ha centuplicado el peligro. ¿Para qué esperáis á don Rodrigo Calderón?
—Para matarle.
—¿Y por qué?
—Porque ha ofendido á esa dama que me enamora.
—Me engañáis.
—No os engaño.
—¿La ofensa de ese hombre á la dama?...
—Suponerla amante suya.