—Pero siempre verá que ese joven es sobrino de Francisco Martínez Montiño, cocinero mayor del rey.

Y doña Clara pronunció la palabra «cocinero mayor» de una manera singular, en que había mucho de repugnancia propia.

—Pero se parece al gran duque de Osuna—insistió sonriendo la reina—, sobre todo cuando se entusiasma.

—Pues peor, señora, peor.

—¡Oh! ¡Peor!

—Sí, por cierto.

—Supongamos, porque estamos rodeadas de misterios, y los misterios no deben sorprendernos, que ese joven es hijo del duque de Osuna, que bien pudiera ser; dicen que el duque en sus mocedades ha sido muy galanteador.

—Pues por eso digo que peor: ¡un bastardo! Ni mi padre ni yo querríamos semejante enlace.

—¿Ni aun interesándome yo por él?

—Respetar debe el rey la honra del vasallo, como el vasallo honra y reverencia la excelsitud del rey.