—¿Y qué nos da de eso?
—Y lloviendo.
—Pero explicáos.
—¿Queréis ver al ratón en la ratonera junto al queso?
—¡Diablo!—dijo Quevedo—. ¿Y para qué?
Y después de un momento de meditación, añadió:
—Si quiero.
—Pues quitáos los zapatos.
—¿Para salir al tejado?
—No tanto. Por aquí se sale á las almenas viejas, y por las almenas se entra en los desvanes, y por los desvanes se va á muchas partes. Por ejemplo, al almenar á donde cae la ventana del dormitorio del cocinero de su majestad.