—¿Y por qué? no tengo motivo... os aprecio...
—Más quiero...
—¿Más que apreciaros?
—¡Amadme!
—Echad un memorial á Cupido...
—Vos sois Venus, y le mandáis.
—Ya sabéis que Cupido es un bribonzuelo, que no respeta ni aun á su madre.
—Casi creo que tenéis razón.
—¿Por qué?...
—Porque creo que el rapazuelo me ayuda.