—Son muy presumidos estos estudiantes...

—Capitán, señora, capitán.

—Pues peor; la gente de guerra cree que las mujeres se toman como las murallas, al asalto... mudemos de conversación...

—Mudemos...

—¿Hace mucho tiempo que habéis venido á Madrid?—dijo la Dorotea, procurando mostrarse completamente olvidada de la conversación anterior.

—Vine ayer.

—¡Ayer!

—Sí, señora, ayer por la tarde.

—¿Y no habéis estado otra vez en Madrid?

—Nunca, señora.