—Gabriel Cornejo, ha estado en galeras por robos y homicidios.

—¡Ah!

—Es galeote huído.

—Más, más que eso; con eso sólo tiene que ver la justicia ordinaria, y de la justicia ordinaria no podemos valernos. ¿No decís que esa comedianta pidió un bebedizo á ese hombre?

—Sí, señora.

—Ese hombre tendrá, pues, algo de ensalmador, y otro tanto de brujo...

—Sí; sí, señora; no tiene por donde el diablo le deseche.

—Bien; ¿y creéis que puedan encontrarse pruebas en su casa?

—Es probable... dientes de ahorcado, vasijas, untos... yo no lo he visto, pero lo supongo...

—¡Y vos, tan cristiano, vos, criado del rey Católico, os tratáis con esa clase de gentes!...