—¿Y quién es esa mujer?
—Una huérfana.
—Esa mujer se ha atrevido á sospechar de su majestad.
—Ha tenido celos, como vos podéis tenerlos.
—Resulta, pues—dijo doña Clara terriblemente contrariada—, que os he llamado en balde.
—Creo que no.
—Os veo tan decidido por esa mujer...
—Yo os veo más por un hombre.
—Debéis tener mucha confianza en que vuestro oficio de bufón os saque á salvo de todo—dijo con una cólera mal reprimida doña Clara.
—Me habéis tomado ojeriza sin razón.