Le protegían directamente sus majestades.
Le visitaban mucho é iban con suma frecuencia á comer en él conservas.
Las monjas eran todas señoras pertenecientes á la alta nobleza.
Por lo importante de su categoría, que hacía importante su influencia, llovían sobre el convento magníficos donativos.
En el siglo XVII hubo un verdadero furor por las fundaciones religiosas y piadosas.
Solamente en Madrid, durante aquel siglo, se fundaron diez y seis conventos de frailes, diez y siete de monjas, nueve iglesias, seis hospitales y seis colegios; es decir, que se fundaron cincuenta y cuatro establecimientos piadosos, de los cuales sólo eran de beneficencia doce.
Esto sin contar un número igual de fundaciones anteriores.
De modo que en Madrid no podía darse un paso sin tropezar con una iglesia ó un oratorio.
Un número inmenso de los habitantes de la población pertenecía á la clase monástica.
Solamente el duque de Lerma fundó dos conventos de frailes y uno de monjas.