—¡Qué!
—Que ya se te pasará; que tú al principio, tomas las cosas muy á lo vivo y por donde queman; pero que eres muy buen hombre, y todo al fin se te pasa.
—¡Conque soy yo muy buen hombre!
—Ya lo creo.
—¡Pues no señor! ¡soy un hombre muy malo!
—Como quieras, Francisco; cuando estás así, es necesario dejarte en paz y luego tienes razón.
—¡Que si la tengo! ¡que si tengo razón! ¡tanta tengo, que se me sale por la tapa de los sesos!
—Pues mira, primero eres tú.
—Ya lo creo que primero soy yo.
—Ello pasará; los primeros momentos son crueles; pero cuando te acostumbres...