—Sí, ciertamente; de mi examen de conciencia.
—Veamos: recorramos el decálogo. ¿Habéis amado á Dios sobre todas las cosas?
Quedóse Montiño mirando de una manera perpleja á fray Luis.
Luego suspiró profundamente y dijo:
—Lo que yo he amado más sobre todas las cosas ha sido...
Y se detuvo.
—Ved que estáis hablando con vuestra conciencia—observó el padre Aliaga.
Montiño hizo un poderoso esfuerzo y contestó:
—Lo que yo he amado sobre todas las cosas ha sido... el dinero.
—Me dais cuidado por vuestra alma, Montiño—dijo fray Luis—; el amor al dinero trae consigo muchos y grandes pecados.