—Para que lo entendáis más claro: antes obrábais por codicia, por interés vuestro; ahora sois en cuerpo y en alma un hombre que sirve al Santo Oficio, para servir al rey.

—¡Ah! ¡es decir, yo!...

—Vos me daréis parte de cuanto sepáis, de cuanto veáis, de cuanto oigáis...

—Pero yo acaso no sirva para eso.

—Servís demasiado para servir al duque de Lerma.

—¿Y es preciso absolutamente que yo?...

—Si os negáis á ello, será prudente prenderos: sabéis secretos demasiado graves.

—Contad enteramente conmigo, señor.

—No, no soy yo quien cuento con vos, sino la Inquisición, siempre justa, siempre previsora. Por ejemplo: habéis descubierto que su majestad la reina ama á... vuestro sobrino postizo... observad... observad... vos por vuestro empleo en palacio, podéis...

—No sé si puedo mucho.