—Dicen que anoche estuvo don Francisco en palacio.
—Bien, ¿y qué?
—Añaden que la duquesa de Gandía se fué á su casa mala, porque el rey pasó la noche en el cuarto de la reina.
—¡Que pasó el rey la noche en el cuarto de la reina!—dijo con la voz ligeramente afectada el padre Aliaga—. No me ha dicho nada su majestad.
—Pues preguntádselo al duque de Lerma, que dicen pasó la noche rabiando en el despacho del rey—dijo alegremente Alonso del Camino.
—Tened en cuenta, amigo mío, que en palacio se miente mucho.
—Don Baltasar de Zúñiga va de embajador á Inglaterra.
—Nada tiene de extraño; don Baltasar ha nacido para embajador.
—Y entra en su lugar en el cuarto del príncipe el obispo de Osma.
—Así aprenderá su alteza mucho latín.