—Quedad con Dios, padre Aliaga; quedad con Dios y hasta luego.
El bufón salió.
Cuando se hubo perdido el ruido de sus pisadas, el padre Aliaga llamó y se presentó el lego Pedro.
—Que pongan al instante la silla de manos.
Algunos minutos después, dos asturianos conducían á palacio al padre Aliaga.
Había cerrado la noche y seguía lloviendo.
CAPÍTULO XXVII
EN QUE SE VE QUE EL COCINERO MAYOR NO HABÍA ACABADO AÚN SU FAENA AQUEL DÍA
En el mismo punto en que el confesor del rey salía del monasterio de Atocha, salía del de las Descalzas el cocinero mayor.