—Gracias, don Bernardino—dijo la Dorotea sonriendo—; pero viene conmigo persona tal, que no cambiaría su brazo por el del rey.
Al mismo tiempo Juan Montiño salía de la litera, y Dorotea se asió á su brazo.
—¡Ah, perdonad, señora!...—dijo don Bernardino siguiendo á los jóvenes, que se encaminaban á unas estrechas, negras y horribles escaleras—; yo ignoraba que... como dicen que don Rodrigo Calderón...
—Está herido y medio muriéndose, ¿no es verdad?—dijo Dorotea.
Subían por las escaleras.
—Me espanta la serenidad con que habláis y las galas que vestís.
—Como que estoy de boda.
—¿Os casáis?
—Con Sancho Ortiz de Rodas.
Todos los que conocen las comedias de Lope de Vega, saben que Sancho Ortiz era el amante ó novio de la Estrella de Sevilla, comedia que se representaba aquella tarde, y en la que desempeñaba la parte de protagonista Dorotea.