—Se cree—dijo el alférez—que Lerma se haya puesto del lado de la reina.
—¡Bah! eso no puede ser—dijo uno.
—La reina odia al duque—añadió otro.
—Creo más fácil que la Mari Díaz deje de ser envidiosa—dijo un tercero.
—Prueba al canto—contestó el alférez.
—Veamos.
—El confesor del rey, fray Luis de Aliaga, es á todas luces del partido de la reina.
—Indudablemente.
—Pues bien, el padre Aliaga ha sido nombrado inquisidor general.
—¡Inquisidor general! ¿Pues y cómo ha quitado esta dignidad á su tío don Bernardo de Sandoval y Rojas, el duque de Lerma?