—¿Me hablarás la verdad si te pregunto?

—Nunca os he engañado, me servís de padre.

—Padre que ahora hace bien poco por ti.

—Vos habéis hecho cuanto podíais por mí. Habéis pasado miserias y trabajos durante muchos años, para poder pagar mis alimentos en las Descalzas Reales. Yo he sido una ingrata...

—No hablemos, no hablemos de eso; ya no tiene remedio.

—Sí que le tiene, y en eso estaba pensando.

—¿En eso?

—Sí, en el remedio. Pienso despedirme del teatro.

—¡Ah!

—Y dar ocasión al duque para que se despida de mí...