—Con doña Clara Soldevilla.
—¡Doña Clara! pero si esa mujer... si la llaman... la desesperación de los hombres...
—Sí... sí... es cierto, la llaman la menina de nieve.
—Y aunque él la ame...
—Le ha amado ella antes. La nieve se ha derretido.
—¿Pero cuándo ha visto doña Clara á Juan?
—Anoche... en la calle.
—¡Oh! ¿y se ha enamorado de él?
—Como tú.
—Pero él... él no la ama.