—¡Ah! ¡no sabíais los nombres de los padres de ese caballero!

—No... pero vos, ¿cómo lo sabéis?

—El del padre me le ha revelado el cocinero mayor; el de la madre el bufón del rey.

—¿Y no tenéis más pruebas que el dicho de esos dos hombres?

—No. Las circunstancias especiales en que me hallo respecto á ese joven, me impidieron preguntar, informarme acerca de él.

—¿Las circunstancias especiales en que os halláis, os han impedido?

—De todo punto... hubiera sido inconveniente.

—Yo lo sabré, y creo que con pruebas indudables; cuando conozca ese secreto, os lo revelaré.

—¿Y para qué revelármelo?—dijo con un acento singular doña Clara.

—Decís que os encontráis en circunstancias especiales respecto á ese joven; mostráis repugnancia en entregarle vos misma esa provisión de capitán de infantería... ¿qué media entre vos y ese caballero?... ¿creéis que yo puedo tener derecho para haceros esta pregunta?