—No por cierto; pero está haciendo al príncipe de Asturias aficionarse á las mujeres.
—¡Ah! ¡sí! hasta de los niños se echa mano—dijo el bufón.
—Y de las mujeres y de los viejos—añadió el cocinero.
—¿Pero no tiene algún otro amante rico esa mujer?
—Anda en vísperas de gastar de las rentas reales—dijo el cocinero mayor.
—Explicáos...
—Puede ser que una de estas noches reciba á su majestad.
—¿Habéis andado vos en ello?
—Sí por cierto; anoche traje una gargantilla de parte del rey, aunque sin nombrar la persona, á esa mujer.
—¿Pero quién es el que, contrario al duque de Uceda, que pone ó quiere poner al príncipe en manos de esa mujer, pretende hacerle tiro, enredándola con el rey?... no puede ser otro que el duque de Lerma.