LO QUE SE PUEDE HACER EN DOS HORAS CON MUCHO DINERO
Don Juan Téllez Girón había salido feliz, enloquecido de amor del alcázar, transformado, gozando de una nueva vida.
Pero después de haber asegurado su amor, de haber saciado su sed delante del sol de su felicidad, de aquella felicidad suprema, que el día anterior no se había atrevido á soñar, cruzaba una nubecilla negra.
Aquella nube era Dorotea.
Don Juan no la podía apartar de su memoria. Sentía hacia ella ó creía sentir un impulso de ardiente caridad.
Y además de la caridad, no sé qué más íntimo, más humano, más sensual.
Comprendía que quedaba algún licor en la copa de su deseo.
Era joven, había crecido entre privaciones, tenía el corazón virgen, y le había consagrado sin saberlo á dos mujeres.
Don Juan había salido á la ventura.
No sabía dónde ir.