Y acercó á sus labios la bocina, que lanzó por tres veces su vibrante sonido en las concavidades de las rocas.
Por la garganta donde estaba Kelb-namir, se lanzaron tras él sobre el valle los diez mil árabes, agitando sus alquiceles y blandiendo sus lanzas.
En el primer momento, el emir creyó amiga aquella tropa, que bajaba con la rapidez y el ruido de un torrente por la falda de la montaña; pero cuando vió la bandera roja de su enemigo, cuando le reconoció cabalgando al frente de los suyos, lanzó un rugido semejante á los del leon que habia vencido, y llamó junto á sí al escaso número de cazadores que le acompañaban.
Pero estos estaban sobornados por Aben-Sal-Chem, y le rodearon pretendiendo desarmarle.
El emir sólo contaba veinte años; era fuerte y valiente como un tigre, y los primeros que se acercaron á él cayeron bajo los golpes de su espada.
—¡Ah! ¡eres tú tambien, traidor! exclamó viendo á Aben-Sal-Chem que le acometia.
—Mientes, gritó el árabe, yo no soy traidor; nunca he dormido bajo tu techo por mi voluntad, ni he tocado tu mano, ni he comido tu pan ni tu sal.
Entonces llegaba Kelb-namir, seguido en tropel por su hueste; el polvo producido por los caballos oscurecia el ambiente: los gritos se levantaban en un zumbido inmenso y rugiente como el semoum; Abu-Djeouar se vió perdido, tornó su caballo á la roca donde estaba Sayaradur, y se abrió paso á cuchilladas entre los cazadores que le rodeaban.
Los esclavos etíopes se habian puesto en salvo con Sayaradur, los hijos del emir y las mujeres de su harem. El caballo de Abu-Djeouar, estimulado con los gritos de la gente de Kelb-namir, corria con una velocidad increible; salvó las gargantas, atravesó los valles, llegó á las márgenes del lago, y alcanzó á los etíopes que habian huido antes que el emir.
Este puso sobre la grupa de su caballo á Sayaradur, tomó en sus brazos á sus hijos, y siguió corriendo, en tanto que en las revueltas de la montaña aparecia ya Kelb-namir aguijando á su caballo que corria á rienda suelta, seguido por Aben-Sal-Chem y los diez mil árabes.