I.
Era ya de noche; las calles estaban envueltas en una oscuridad profunda; los ajimeces cerrados; los moradores, excepto los guardas nocturnos, retirados en sus casas; Granada parecia un cementerio.
En medio de aquel silencio, sólo se oia el duro choque de las pisadas del caballo, que dirigió el walí Abu-Yshac por la plaza de Bib-Rambla, el Zacatin y el Albaicin, hasta la plaza de Bib-Al-bolut.
Entonces Abu-Yshac desmontó, ató su caballo á una columna de un soportal, y deslizándose cautelosamente á lo largo de las murallas del castillo Hins-al-Roman[22], entró en el barrio del Zenete y se detuvo junto á una puerta poco distante de la Casa del Gallo.
Aquella puerta era la de una hospedería de las fundadas en el Albaicin por el rey, para viajeros á quienes sus negocios ó su deseo traian á morar transitoriamente en Granada, y era concurrida por los más ricos y nobles creyentes del reino. En ella encontraban baños limpísimos, blandos lechos y exquisitos manjares.
Abu-Yshac observó la casa atentamente, y cuando se hubo persuadido, por el silencio que dominaba en el interior, de que los habitantes de la hospedería estaban retirados en sus aposentos, tocó á la puerta con el pomo de su gumía; pasó un momento hasta que se dejaron oir unas pisadas cautelosas, y luego dieron por dentro sobre la puerta dos golpes casi imperceptibles. El walí repitió cuatro de igual modo, y la puerta se abrió.
II.
Un negro etíope, con una lámpara en la mano, examinó de alto á bajo á Abu-Yshac, y tras este reconocimiento le permitió entrar, cerró, y le condujo á un aposento en el extremo de la hospedería.
Junto á un hogar situado en el centro, estaban sentados dos hombres cubiertos con trajes de guerra; los dos eran jóvenes y en sus miradas se veia retratado un disgusto sombrío. Eran los walíes de Málaga y Guadix, Abu-Abdalá y Abul-Hassan.
—Allah sea con vosotros, amigos mios, dijo Abu-Yshac, y perdonadme si os he hecho esperar en una cita, que mi alma deseaba por vosotros, que alentais mis cansados años y me recordais con vuestra mocedad mis alegrías.