—¿Traes alguno contigo?
—Sí.
—Muéstramelo, exclamó el wisir deteniendo su caballo.
—Yo soy, contestó solemnemente Djeouar.
Aben-Sal-Chem, palideció al saber que tenia junto á sí y que habia besado en la mejilla, á uno de esos terribles séres que mandan á los astros, que compelen á los elementos y evocan de sus tumbas los cadáveres. El juglar conoció lo desventajoso de la posicion en que se habia colocado respecto á un hombre, para con el cual no pensaba valerse por entonces del inmenso poder que le habia legado el hechicero, y se apresuró á desvanecer los terrores que presentia en la medrosa mirada del wisir.
—La mágia, dijo, es una de esas ciencias oscuras, inspiradas por Satanás. El espíritu de Dios sólo desciende á los que han purificado su alma con la oracion y práctica de todas las virtudes: sólo el justo puede leer en el pasado, en el presente y en el porvenir; el espíritu profético es la luz del mundo; los conjuros de la mágia son los reflejos del fuego impuro que enciende Eblis en el corazon de los malvados. Yo soy profeta, no mago.
La expresion de terror que se mostraba en los ojos del wisir, se tornó en una expresion de respeto. Llegaban entonces á las avenidas del alcázar. La comitiva se habia aumentado con multitud de curiosos, que se agolpaban en derredor del wisir y del juglar, y admiraban la riqueza de su vestidura y de su acompañamiento. El wisir invitó á Djeouar á que se hospedase en su compañía, y este aceptó. Zim-Zam y los suyos fuéron á hospedarse á un kan, y el juglar y Aben-Sal-Chem entraron en el alcázar.
Era este ostentoso; las galerías, los patios y los retretes estaban construidos con magnificencia; los esclavos y las guardias se contaban en gran número. La comida que sirvieron á Djeouar, fué exquisita. Cuando quedó solo con el wisir, este le dijo:
—Tuyo es cuanto miras, príncipe Aben-Charyahr; tu discrecion y tu hermosura han cautivado mi amistad, y voy á llevarte junto á mi esposa. Tú, que lees en los corazones, me dirás si el suyo está puro ó si debo poner su cabeza en la escarpia destinada para el hombre que ha huido de mi poder.