—Dentro de quince soles, señor, dijeron, tendrás al pie de las canteras de la sierra, treinta mil morteros con su maza.
—Sí, sí, dijo el rey: eso es, treinta mil: uno para cada cautivo.
Los menestrales salieron maravillados:
—¿Para qué querrá el rey, se decian, treinta mil morteros?
XVII.
¡EL REY NAZAR SE HA VUELTO LOCO!
Uno de los que mas se maravillaban y mas recelosos andaban con la determinacion del rey Nazar, era el mismo que le habia metido en la tentacion de construir el Palacio-de-Rubíes.
Yshac-el-Rumi.
Aquel estraño viejo daba en vano vueltas á su imaginacion para adivinar los proyectos del rey.
El destino que queria dar á aquellos treinta mil esclavos y el objeto á que destinaba aquellos treinta mil morteros, eran dos acertijos.
Sin embargo, aquellos dos acertijos, como veremos mas adelante, eran de muy facil resolucion.