—¿Y cómo traeremos tanto mortero?

—Dejadlos al pie de las canteras.

—¿Y en cuánto tiempo, señor, hemos de arrancar el granito y labrarlo?

—En quince soles.

—¡Ah, poderoso señor! ¡tú quieres que hagamos maravillas!

—Vuestro es el mármol de todo género que podais arrancar durante dos años de mis canteras: pero habeis de entregarme dentro de quince soles treinta mil morteros de granito negro con su maza, uno para cada esclavo.

Consultaron algun tiempo entre sí los menestrales.

—¿Y si dentro de los quince soles nos faltase algun número de morteros, señor?

—Entonces perdereis los que hallais fabricado y no os daré nada.

Volvieron á consultar entre sí los mecánicos.