Los pinos habian sido derrocados de la montaña, y las piedras alzadas del lecho del rio.

La poblacion habia sido dividida en cuarteles.

Al frente de cada cuartel habia un alcaide encargado de vigilar á los cautivos y de cuidar que trabajasen.

En solo cuatro dias el aduar habia sido levantado.

Los cautivos ya no tenian nada que hacer, y sus guardianes se preguntaban:

—¿Querrá el rey levantar en estas solitarias breñas una ciudad?

Y volvian á recaer en la opinion de que el rey se habia vuelto loco.

Se acercaba el dia que el rey Nazar habia fijado á los mecánicos para que tuviesen concluidos los treinta mil morteros de granito negro con su maza.

Dos dias antes, el rey Nazar convocó su córte, salió con ella de su palacio del Gallo de viento, y tomó el camino de la sierra.

Al llegar á Dar-al-Huet[38], encontraron los que le acompañaban escuadronados sobre una loma los treinta mil cautivos custodiados por seis mil esclavos negros de la guardia del rey Nazar.