—Quítame, señor, dijo la jóven, estas galas de sultana, estas alhajas; no me dés para vivir este rico alcázar; no me saques de la condicion de esclava: déjame sola, pobre con mi amor, y te bendeciré.
—Tú serás sultana, dijo el rey Nazar.
—¡Ah señor! ¡ten compasion de mí!
—Tú serás sultana, repitió el rey Nazar y salió.
Bekralbayda quedó anonadada.
En tanto el rey murmuraba saliendo:
—Es digna de mi hijo: digna de la corona de Granada: sultana será y sultan mi hijo... ¡pero esa hija perdida de Wadah!... ¡ese misterio! ¡si Allah me ayuda, ese misterio ha de aclararse ante mis ojos!... y si fuera... ¡ah! ¡si fuera ella!... ¡si Bekralbayda fuera esa hija!
El rey Nazar se perdió poco despues entre los trabajadores del alcázar.
[II.]
LA MEJOR NOCHE DEL REY NAZAR.
El rey se encaminó á la tienda que desde que principiaron las obras se habia levantado para él en la Colina Roja.