—¿Eres acaso mi hermana?
—No: Dios no lo ha querido.
—¿Pero si eres hija de la sultana Wadah...?
—Yo habia nacido antes de que el rey Nazar conociese á mi madre.
—¡Ah! ¿y sabe el rey mi padre que tú eres hija de su esposa?
—Sí.
—¡Ah! de modo que...
—Sí... sí... el rey Nazar no me perseguirá mas; pero...
—Te encerrará, te guardará, tendrá celos...
—¿Tendrá celos de tí?